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viernes, 16 de abril de 2010

Conyugalia: El matrimonio duradero es la familia sostenible

El matrimonio duradero es la familia sostenible
The Family Watch; Fecha: 11 Noviembre 2009

Los padres casados y sus hijos están, por término medio, en mejor situación que las familias que han experimentado un divorcio, las parejas de hecho y los hogares monoparentales. Tienen mejor salud, menos pobreza y tasas más bajas de alcoholismo y otras adicciones; los chicos presentan menores índices de fracaso escolar y delincuencia juvenil, así como menor frecuencia de relaciones sexuales precoces y embarazos no deseados; en sus hogares hay menos violencia doméstica. Estas son algunas de las principales conclusiones de un informe elaborado por The Family Watch, que se presentó el 5 de noviembre en Madrid.

The Family Watch es un think tank que promueve estudios sobre la familia. Su objetivo es aportar conocimientos que sirvan de base para el diseño de políticas familiares adecuadas. Es una iniciativa de la International Federation for Family Development, que reúne organizaciones dedicadas a la orientación familiar en más de 50 países y tiene estatuto consultivo en el Comité Económico y Social de la ONU.


Que la familia estable y basada en el matrimonio resulte ser, por regla general, la mejor fórmula de convivencia doméstica no excluye –advierte el informe– que presente casos disfuncionales ni que a veces se dé el éxito con otras soluciones. Pero su superior rendimiento medio justifica que reciba un apoyo preferente en las políticas públicas, como en los demás campos se favorece lo que más beneficios reporta a la comunidad, en particular a largo plazo.


En efecto, un criterio clave para las prácticas y los planes socioeconómicos es la sostenibilidad. Tomando este concepto, The Family Watch define la “familia sostenible” como la que mejor asegura el bienestar de sus miembros sin poner en peligro el de la sociedad en general y el de las futuras generaciones. La unión matrimonial estable cumple esas condiciones, según el informe.


La tesis se apoya en seis estudios que son las principales fuentes y referencias a otro centenar largo, casi todos de las dos últimas décadas. Resultan particularmente elocuentes los datos que muestran las repercusiones de la estabilidad familiar en el entorno y en el futuro. Por ejemplo, índices más bajos de alcoholismo y drogadicción entre los miembros de los hogares estables suponen una descarga para los servicios sociales. Lo mismo vale en relación con la inferior tasa de pobreza absoluta y relativa (el divorcio y la monoparentalidad son importantes causas de la “feminización de la pobreza”), y con la menor incidencia de delincuencia juvenil. También, los casados contribuyen más a la productividad en la siguiente generación porque sus hijos adquieren un nivel de formación superior por término medio.


El informe comienza con las estadísticas de bodas y de rupturas matrimoniales en España en el último decenio (1999-2008). Resulta que la nupcialidad ha bajado un 20% y la divorcialidad ha subido un 380%. Un estudio británico, utilizado por The Family Watch para elaborar su informe, estima cuánto cuestan en total a aquel país las rupturas conyugales: el equivalente de 22.000 a 26.600 millones de euros al año, o 750-900 euros por contribuyente. Los subsidios públicos necesarios para mantener a una familia monoparental oscilan entre 4.400 y 16.600 euros anuales.


Entre otras cosas para aliviar la factura social de la desintegración familiar, el informe hace tres propuestas:


1) “Diseñar las políticas familiares a partir de los datos que proporcionan la psicología, la medicina, la sociología, la economía, etc.”, para “desideologizar” el debate sobre políticas familiares en busca del consenso más ampliamente posible.

2) “Poner en marcha medidas para prevenir las crisis familiares”, como el refuerzo de los servicios de mediación.

3) “Revisar el marco legal del matrimonio civil en España”, con objeto de favorecer la estabilidad.


Se trata en definitiva, dice The Family Watch, de concentrarse en fomentar “lo que funciona”, que a la vez resulta ser, según las encuestas, el ideal de la mayoría.

jueves, 5 de junio de 2008

Conyugalia: La crísis de pareja (IV)

LA CRISIS DE PAREJA (IV)

En los últimos años parece que cada vez se da un índice desmesurado de separaciones y crisis conyugales, aunque también es verdad que cada vez mas las parejas buscan soluciones en los profesionales del comportamiento.

Publicado en http://personales.com/espana/madrid/apsired/crisis-de-pareja.htm

Decálogo para la convivencia conyugal

Estar siempre dispuesto a dar y recibir amor.

Tener muy en cuenta que lo importante es lo pequeño

Luchar por no ser tan hipersensible en la convivencia

Procurar evitar discusiones innecesarias

Tener capacidad de reacción tras momentos/días difíciles

Cuidar el lenguaje verbal y no verbal, sabiendo que cualquier conducta humana se apoya en la comunicación: respeto, comprensión, delicadeza

Poner el máximo empeño para que no salga la lista de agravios

Tener el don de la oportunidad

Todo comportamiento necesita de un cierto aprendizaje y la relación de pareja es un intercambio de conductas gratificantes.

Adquisición de habilidades de comunicación.

Diez conductas verbales positivas

Lenguaje habitual concreto y bien especificado: los 3 niveles de la comunicación han de ser claros: emisor-mensaje-receptor. Cuidar el volumen y tono de voz, evitando el sarcasmo cruel y la lista de desagravios.

Tener siempre una visión positiva de la vida en pareja, sin desconocer las dificultades de la vida en pareja, pero descubriendo lo bueno y gratificante que puede ser la vida en pareja.

Gratificaciones orales frecuentes: pequeños elogios, palabras amables, comentarios positivos, frases cariñosas, elogios al físico, etc.

Procurar que existan conductas asertivas

Evitar formulas negativas categóricas tajantes: nunca, jamás, intolerable, inaguantable

Sinceridad pero evitando la crudeza, hay que utilizar la mano izquierda

Aprender a no dramatizar y no convertir las dificultades en asuntos insalvables.

Unificar códigos de conducta en cuanto a la educación de los hijos

Diez conductas no verbales positivas

Cuidar el aspecto físico desde la higiene personal hasta el vestido

Cultivar expresiones faciales de afecto: miradas tranquilas, sonrisas acogedoras, miradas simpáticas.

Después de un enfado, de una situación de tensión, evitar silencios muy prolongados.

En circunstancias de crisis aprender a tener guiños de acercamiento

Acompañar el dialogo con gestos de aprobación

Frenar los hábitos cognitivos negativos

Tener el don de la oportunidad

Perdonar y saber olvidar

Conyugalia: Los celos (I)

LOS CELOS (I)

En los últimos años parece que cada vez se da un índice desmesurado de separaciones y crisis conyugales, una de las causas mas problemáticas y para las que las parejas buscan soluciones en los profesionales de la terapia conyugal son los celos.

Publicado en http://personales.com/espana/madrid/apsired/celos.htm

1.- Introducción

Los celos son una respuesta a lo que se percibe como una amenaza que se cierne sobre una relación considerada valiosa o sobre su calidad. Es una respuesta compleja que tiene componentes internos y externos.

El componente interno de los celos incluye emociones, pensamientos y síntomas físicos que a menudo no son visibles para el mundo externo.

Las emociones asociadas con los celos pueden incluir dolor, ira, rabia, tristeza, miedo, pena y humillación.

Los pensamientos asociados con los celos pueden ser de los siguientes tipos:

Resentimiento ("¿Cómo pudiste haberme mentido así?")

Auto incriminación (¿Cómo pude haber sido tan ciego, tan estúpido, tan confiado"?)

Comparación con el rival ("No soy tan atractiva, seductora, inteligente")

Preocupación por la propia imagen ante los demás ("todo el mundo se reirá de mi.

Auto conmiseración ("estoy completamente sola, nadie me ama).

Posesividad

Pensamientos de venganza.

Entre las respuestas fisiológicas se encuentran aquellas que son típicas de trastornos de ansiedad.

El componente externo es más claramente visible para el mundo externo y se expresa en distintos tipos de comportamientos: hablar abiertamente del problema, gritar, llorar, usar el humor, tomar represalias, dejar a la otra persona o recurrir a la violencia.

La respuesta celosa se desencadena cuando se percibe una amenaza a una relación. La amenaza puede ser real o imaginada, del mismo modo que la relación misma puede ser real o imaginada.

Es una respuesta compleja que tiene diferentes componentes según la percepción de cada persona:

Temor a ser abandonado

Desprestigio

Traición de la confianza depositada en otra persona

Competitividad con el adversario

Envidia.

2.- Celos y envidia

Mucha gente tiende a confundir celos con envidia pero es hora de hacer distinciones. Por lo general la envidia involucra a dos personas, la persona envidiosa quiere algo que le pertenece a otra persona y no quiere que esa otra persona lo tenga. La envidia esta conectada con el no tener.

Los celos sin embargo involucran a 3 personas y la persona afectada esta respondiendo a lo que percibe como una amenaza que un tercero representa para una relación que ella considera como valiosa. Esto ultimo es valido aun en el caso de que el tercero solo exista en la imaginación de la persona celosa. Los celos están conectados con el no tener.

Una persona puede tener celos porque su pareja puede estar teniendo un amorío con su mejor amigo/a, y al mismo tiempo sienta envidia del éxito que su amigo/a tiene con la pareja

3.- Celos normales y anormales

¿Son los celos una locura?. Parece ser que los celos merodean la zona gris que se extiende entre la salud mental y la locura. Algunas reacciones a los celos son tan naturales que una persona que no las demuestre parece en cierta forma "no normal". Una persona que cuya pareja le informe que le deja por otra pareja no puede responder "que maravilloso para ti querida".

Sin embargo otras reacciones son tan excesivas que pueden ser patológicas (espiar a la pareja, consultar su agenda, interceptar su teléfono, buscar manchas en su ropa interior) y a veces estas son tan exageradas que ni la fidelidad a ultranza de la pareja hace desaparecer la respuesta..

La Psicología clínica considera que ambos casos de respuesta son patológicas. Los celos normales tienen como base una amenaza real a la relación, pero los delirantes, persisten incluso a pesar de la ausencia de cualquier amenaza real o incluso probable.

A la distinción entre amenaza real e imaginaria se suele agregar otra distinción entre la reacción adecuada o normal y la reacción inadecuada o anormal.

Otra distinción es que los celos normales son una reacción defensiva que incluso puede salvar una relación de pareja, mientras que los anormales son una obsesión destructiva que daña a las personas y a su relación.

En resumen cabe decir que la mayoría de las personas "normales" sienten celos cuando una amenaza se cierne sobre una relación que valoran. Sin embargo la mayoría de los celos anormales no están relacionados con una amenaza real a una relación valorada sino con algún disparador interno del individuo celoso y además en este caso la reacción de celos resulta dramáticamente exagerada o violenta.

Predisposición a los celos

Los celos suelen ser el resultado de una interacción entre una cierta predisposición y un acontecimiento preciso que actúa como desencadenante. Por eso cabe decir que una cierta predisposición celosa puede no expresarse nunca si no ocurre un acontecimiento desencadenante.

En general la predisposición a los celos depende de varios factores:

La cultura en la que estamos inmersos

Nuestro contexto familiar, así por ejemplo un hombre cuya madre fue infiel puede tener cierta predisposición, o una niña que creció a la sombra de una hermana mas bonita o inteligente también puede ser mas celosa a priori.

Nuestras experiencias en las relaciones intimas y si esas relaciones han sido traicionadas en alguna ocasión.

En general hay una serie de situaciones que pueden desencadenar una respuesta de celos (una aventura de una noche, un abandono a mitad de una fiesta, una pareja antigua que reaparece, etc) pero en general parece que aquellas situaciones donde un componente de la pareja anuncia que se ha enamorado de otra persona y piensa abandonarla desencadena la mayor respuesta y la mayoría de las veces acaba en ruptura de la pareja.

En general parece que los celos con la edad van atenuándose quizás porque los individuos aprenden estrategias para hacerles frente y es posible que eviten relaciones en las que resulte probable que se puedan desencadenar. también es posible que con el paso del tiempo la mayoría de las parejas desarrollen un cierto grado de seguridad en su relación y estén entonces menos propensas a ver los incidentes desencadenantes de celos como amenazas importantes. también en la sociedad hay una creciente apertura que hace que en la institución del matrimonio haya una decadencia generalizada de los celos.

Por otro lado parece que las personas con mas hermanos varones mayores mayor es la predisposición a los celos. Otros factores predisponentes son la inseguridad personal en si mismo, bajos niveles de autoestima, adicción al amor, un pobre estado físico, etc.

jueves, 15 de mayo de 2008

Conyugalia: La crísis de pareja (II)

LA CRISIS DE PAREJA (II)

En los últimos años parece que cada vez se da un índice desmesurado de separaciones y crisis conyugales, aunque también es verdad que cada vez mas las parejas buscan soluciones en los profesionales del comportamiento.
Publicado en http://personales.com/espana/madrid/apsired/crisis-de-pareja.htm

Algunos consejos prácticos para mejorar la relación

Debemos de partir de determinadas premisas sobre el concepto de amor en la pareja. El amor es un intercambio complejo de conductas relacionadas entre las que se establece un continuum gratificante; para mantenerlo es necesario un aprendizaje, no se puede quedar en algo afectivo o un sentimiento (ya que eso solo son las imágenes que tienen los adolescentes cuando experimentan el amor) sino que tiene que ser un verdadero intercambio gratificante para los dos miembros de la pareja.

Actualmente la Psicología cuando la trata la prevención de la ruptura de pareja, se apoya en un modelo de objetivación, mediante el cual se exploran cuales son las conductas positivas, y cuales las negativas, con el fin de extraer un listado de peticiones reciprocas. El primer paso a tomar es la identificación del problema. Para poder evaluar el problema es necesario apoyarse en instrumentos de medida (cuestionarios) para objetivar la relación y hacer un seguimiento de la terapia. La información que se debe de pedir debe de ser claramente objetiva. Cada uno de los miembros de la pareja debe de pedir claramente que conductas quiere se incrementen en su pareja y cuales deben de reducirse o desaparecer.

A partir de este inventario de conductas se elabora un programa de conducta concretando los objetivos de cada uno, haciendo que se respeten estos puntos trazados. El objetivo de este programa terapéutico es que establezcan comportamientos de aproximación a trabes de las cuales ambos aprendan de nuevo a gratificarse.

También es importante tener un esquema biográfico de la pareja que debe de incluir los siguientes aspectos:

¿Como se conocieron?

¿Qué aspecto fue el que mas le interesó / agrado de la otra persona?

¿Cómo fueron las relaciones al principio?

¿Resumen del último año?

¿Cómo han sido las relaciones sexuales?

¿El día a día en la actualidad?

¿Periodicidad de las discusiones?.

¿Relato verbal de alguna discusión para observarla en directo?

¿Que argumentos/insultos/improperios se dicen en el curso de una discusión?

¿Como suelen acabar esos enfrentamientos?

¿Qué es lo mas difícil en la convivencia actual?

Actividades gratificantes que pueden hacer en común.

Tema de los hijos

Deseos y expectativas para que el matrimonio funciones

Borrón y cuenta nueva

Lo primero que se debe hacer para empezar a arreglar una situación difícil es necesario asumir y digerir el pasado, ya que a veces la incapacidad para superar un pasado difícil y/o traumático es la llave que abre la puerta de la ansiedad. La facultad de perdonar tiene dos etapas, una primera inmediata que supone acercarse al otro y disculparle, la otra mas tardía que supone ir olvidando. La terapia psicológica debe de ser una terapia verbal encaminada a olvidar rencores, a convencer a ambos que una persona que vive de recuerdos dolorosos no llega a sanar nunca. Es bueno en las primeras fases obligar a ambos componentes de la pareja a llevar un diario donde se le recuerden estas cosas.

Esforzarse por no sacar la lista de agravios

Este es el segundo punto de partida. La lista de agravios es ese inventario de pequeños y grandes errores, fallos y defectos y fracasos que se acumulan tras la convivencia. En las primeras fases de la terapia es bueno evitar que salgan estos "trapos sucios" continuamente que hacen que no se puedan superar experiencias antiguas.

El respeto mutuo en 3 direcciones.

El respeto se rompe por tres flancos diferentes, pero complementarios: palabra, obra y gestos. Los tres tienen una raíz común: la consideración en el trato debe de basarse en el aprecio y la dignidad de la persona.

El respeto de la palabra tiene una gran fuerza: aprender a controlarse, ser dueño de uno mismo y no perder la calma. Las palabras duras, hirientes, venenosas, cargadas de acusaciones y descalificantes van a dejar una honda huella en quien las recibe. Quien sea capaz de dominar su lenguaje será capaz de iniciar una relación mas gratificante.

En segundo lugar esta el trato de obra, son los malos tratos, la crueldad, la agresividad.

Por ultimo esta el lenguaje de los gestos:: en este epígrafe se incluyen los gestos, muecas, caras largas, aspavientos, maneras desafiantes, etc. En esta etapa hay que practicar la imitación, el modelado de conductas.

Por ejemplo se pueden realizar ciertos ejercicios de comunicación: se graban en cinta magnetofónica o en video y, mas tarde con la ayuda del terapeuta, se van analizando los errores cometidos. El terapeuta debe diseñar una guía de discusión:

1.- Cada comunicante es a la vez emisor y receptor de mensajes. La primera medida es que el intercambio de mensajes sea fluido, cuidando lo que uno dice y hace, a la para que siendo buen interprete de lo recibido.

2.- Hay que conseguir que el mensaje sea claro, conciso y reconocible por un observador objetivo.

3.- Para discutir hay que tener una premisa básica que es querer buscar una solución, ya que si no se arranca de esto, las discusiones solo sirven de desahogo y para sacar a la luz la lista de agravios.

4.- Aprender a eludir las áreas sensibles y dolorosas.

5.- Aprender a centrarse en el tema sin aludir a hechos pasados o suposiciones.

Para estar con alguien hay que estar con uno mismo

Hay personas cuya constante de desarrollo ha sido la inestabilidad afectiva, personas que han tenido varias uniones sentimentales y todas ellas acabadas en fracaso. Con este tipo de personas hay que hacer un tratamiento especial porque la pareja para ellos quizá no pueda funcionar.

La vida conyugal tiene que ser argumental

El aburrimiento es uno de los grandes enemigos de las parejas modernas. La vida humana tiene que ser argumental: ha de tener unos objetivos, unos proyectos, ilusiones y motivos para andar juntos.

lunes, 12 de mayo de 2008

Conyugalia: La crísis de pareja (I)

LA CRISIS DE PAREJA (I)

En los últimos años parece que cada vez se da un índice desmesurado de separaciones y crisis conyugales, aunque también es verdad que cada vez mas las parejas buscan soluciones en los profesionales del comportamiento.
Publicado en http://personales.com/espana/madrid/apsired/crisis-de-pareja.htm

En la vida cotidiana en pareja todo gira siempre a torno a pequeñeces cotidianas que emergen una y otra vez intentando romper la estabilidad lograda. Hay que decir antes de nada que en toda relación de pareja sobrevienen crisis o momentos difíciles que son completamente normales y que se inscriben dentro del proceso normal de maduración conyugal. La vida en pareja tiene una serie de etapas bastante estandarizadas que pueden llevar a situaciones de riesgo, sin embargo son crisis de crecimiento, de compenetración y maduración. De un modo general podemos distinguir los siguientes periodos:

Etapa de formación de la estabilidad de la pareja. Es aquella fase inicial posterior a la fase de enamoramiento cuando se atraviesa la barrera de estar con uno mismo a pensar que se esta con una persona con la que se puede llegar a compartir la vida.

Etapa de afirmación. Es la etapa de los primeros años de la unión estable de la pareja, bajo un mismo techo. Las personalidades están madurando pero es un proceso de adaptación costoso donde cada miembro de la pareja intentara imponer sus condiciones y en esa búsqueda del equilibrio estará el triunfo de la relación. Es una etapa donde tiene que reinar la tolerancia, el saber escuchar y llegar a compromisos. Suele ser la etapa de la llegada de los hijos que suponen una fuente de estrés importante.

Etapa de la mitad de la vida. Es una etapa de análisis minucioso del tiempo vivido, una etapa de balances. Es una etapa peligrosa para la relación de pareja si esta no tiene unas bases fuertes. En esta época la pareja puede morirse por cansancio y aburrimiento entre ambos, no hay nada que decirse, no se comparten hechos, impresiones, ilusiones futuras. Por otro lado pueden aparecer relaciones extraconyugales, los miembros de la pareja se sienten impelidos por estímulos novedosos, el tercero/a en discordia, y además suele suponer una inyección para "el ego de la persona", ya que se ve con la capacidad para atraer y seducir a alguien. Si se dan relaciones extraconyugales las consecuencias serán negativas a medio o largo plazo para la pareja.

Etapa de la vejez. En esta etapa, la pareja que se ha mantenido firme y unida se une mas estrechamente y el amor se hace mas rico, mas autentico, comprensivo y sólido. Cuando han existido rupturas, la situación se experimenta de otro modo y es habitual que asomen sentimientos de culpa, frustración o desencanto, que dan una visión negativa y triste de la vida en común.

A continuación vamos a explicar que diferentes tipos de crisis pueden afectar a las parejas a lo largo de su relación:

Desgaste de la convivencia. En todas las parejas se dan crisis por el simple hecho de vivir juntos, es un desgaste normal. Una condición básica de la pareja madura es amar al otro con sus cosas positivas y negativas, pero después de haber intentado suprimir los ingredientes negativos que mas afectan a la armonía conyugal.

Crisis de identidad. Son aquellas situaciones donde uno de los miembros de la pareja empieza a preguntarse cosas sobre su vida familiar, profesional. Al hacer balance de su vida en pareja no se siente feliz o duda sobre si es la vida que quería llevar. Podríamos hablar de comportamientos inmaduros típicos de personas que no saben lo que quiere, personas que han crecido sin un modelo de identidad, que no se conocen a si mismas, que tienen fuertes contradicciones internas y muchas veces una absoluta falta de responsabilidad.

Infidelidades. Por regla general este tipo de crisis son graves y suelen deslizarse hacia la ruptura, están teñidas de fuertes tensiones emocionales y de un acentuado deterioro de la vida en pareja. A veces se mantiene la vida de la pareja gracias a la capacidad de renuncia y sufrimiento de una de las partes, que llega a tener comportamientos verdaderamente heroicos.

Intromisión de la familia política. En este tipo de crisis lo que suele suceder es que la actuación desacertada e inoportuna de alguna parte de la familia política provoca una situación difícil y cargada de tensiones psicológicas.

Excesiva dedicación a la vida profesional. Aquí la clave va a residir en un excesivo tiempo dedicado a la vida profesional. Se da mucho mas en los hombres, sobre todo profesionales liberales que cada vez tienen menos tiempo para el y su familia puesto que su trabajo le ocupa la mayor parte del tiempo. En estas situaciones muchas veces se encuentran relaciones extraconyugales que aun complican mas la situación.

Enfermedad psíquica de uno de los miembros de la pareja. Cuando uno de los miembros de la pareja sufren trastornos psicológicos o psiquiátricos se dan crisis importantes. Aunque afortunadamente la mayoría son trastornos pasajeros (ansiedad, depresión) a veces se dan auténticos problemas de tipo psiquiátrico (paranoia, delirios, esquizofrenia) que hacen muy difícil la convivencia.

Monotonía. Es la crisis que se da cuando la vida se vuelve vacía, insípida, uniforme, aburrida, insustancial, etc. En este tipo de crisis lo que falta son recursos para evitar la rutina y su pronostico puede mejorar si ambos miembros de la pareja hacen algo por combatir el tedio.

Ascenso profesional no compartido. Por lo general estas crisis tienen lugar porque uno de los miembros de la pareja ha tenido un importante ascenso profesional en breve tiempo, dejando a su pareja en un cierto desnivel. Generalmente se da mas en hombres; las mujeres no han seguido los pasos de ellos porque han tenido otras ocupaciones y porque el hombre cada vez hace menos vida familiar.

viernes, 9 de mayo de 2008

Conyugalia: «El perdón es fundamental»

«El perdón es fundamental»

Entrevista con el doctor Enrique Rojas:

El doctor Enrique Rojas es catedrático de Psiquiatría y autor del numerosos libros, entre otros, Los lenguajes del deseo, editado en Temas de Hoy

Publicado en http://www.alfayomega.es

¿Cómo definiría lo que es la infidelidad?

Es una experiencia de mucho sufrimiento psicológico, que significa que uno de los dos componentes de la relación conyugal tiene una relación por fuera de ese matrimonio. Es una vivencia de gran dolor que da lugar a un impacto que, en muchos casos, puede ser muy grave.

¿Qué secuelas quedan en las personas que han sufrido una infidelidad?

Principalmente, un fondo de inseguridad ante la otra persona por miedo a que vuelva a repetir algo similar. De todas maneras, la infidelidad no es de las situaciones más graves que pueden ocurrir en una crisis conyugal. Es mucho más grave la crisis conyugal por inmadurez, por monotonía, por cansancio, por apatía, por no compartir cosas juntos, por discusiones constantes… Porque, cuando hay infidelidad, si la otra persona tiene un acto de amor grande como es el perdón, esa pareja puede salir adelante, incluso con más fuerza que antes.

O sea, que no sólo se debe perdonar, sino que se puede salir reforzado de una crisis así…

El perdón es fundamental, pero el perdón significa, por un lado, «Te perdono, me perdonas»: recibir el perdón de la otra persona, y, después, me esfuerzo por olvidar. Cuando una persona dice: «Perdono, pero no olvido», eso no es casi nada. El perdón se acompaña, a corto plazo, de un esfuerzo por no recordar esas páginas negativas.

Pero tiene que haber un tiempo de duelo, al menos…

Lógicamente es un impacto fuerte que se produce con esa sensación. Pensemos hoy que, al tener la ética un componente de permisividad y de relativismo, muchas de estas cosas son divertidas, ingeniosas, sugerentes, pero tienen un aire frívolo desde fuera, que, dentro, llevan la gran dureza de una tragedia. Yo he descrito, en mi libro Los lenguajes del deseo, el síndrome de «Amaro»: el amaro es una planta labiada que tiene forma de corazón en su base, que huele muy mal y que corrige ciertas afecciones de la piel, y extrapolo esto a lo que está pasando hoy en la televisión, que es «el deseo apasionado de conocer la vida de los famosos, siempre que esté rota». Interesa la vida ajena de los famosos, pero con la condición sine qua non de que sea siempre que esté rota. El divertimento, el pasatiempo, el patio de vecindad, el Los ricos también lloran, el mecanismo de compensación… es muchas cosas.

¿Cree que el ser humano tiende a la fidelidad, o a la infidelidad?

Las dos están muy cerca. La posible infidelidad está siempre a la vuelta de la esquina, por las muchas posibilidades que tiene el ser humano hoy de salirse de la pista. La infidelidad es un concepto mental. Una persona que es fiel no se pone en situaciones de riesgo que puedan comprometer su situación conyugal. Ante la posibilidad de que ocurra algo así, uno tiene la valentía de huir. Y es un concepto mental que tiene muy poca gente en una sociedad tan divertida, tan relativista, tan permisiva…

¿Cree que también es algo de nuestros tiempos?

Creo que sí, aunque puede también que ahora suene más porque estamos en una sociedad neopagana, y el neopaganismo trae también el divertimento y la exploración en otras vías…

¿Los hombres son más infieles que las mujeres?

En general, sí, hay una tradición machista, que está herida pero no muerta. A la mujer se le sigue aplicando la ley del embudo: al hombre, la parte de arriba, el embudo ancho, se le permiten más cosas; a la mujer, la parte de abajo, se le permiten muchas menos. Y luego, por otra parte, la vida del hombre hasta ahora ha tenido mucha más relación con la economía, más independencia para funcionar… De todas formas, en el año 2002, en la Universidad Complutense, se hizo un estudio con una muestra muy amplia, con 4.000 alumnos, y el 85% decía que el primer valor en la relación afectiva con otra persona era la fidelidad.

Quedan secuelas en la persona engañada, sí, pero… ¿también en el que engaña?

Hay un coste psicológico del que ha sido infiel, que es ver un poco las consecuencias de destrozar a la otra persona. Hay un sufrimiento personal en las personas que tienen una cierta conciencia moral. Los que no tienen esa conciencia, evidentemente, no sienten nada, les parece que todo es normal, un carrusel de experiencias sin un fondo ético.

¿Cómo evitar los deseos de ser infiel?

No ponerse en situaciones de riesgo, evitar momentos en los cuales uno puede fugarse de esa fidelidad. Es difícil porque, a veces, todo empieza siendo una experiencia divertida, sugerente, refrescante…, un burbujeo de champán…, y puede acabar siendo algo trágico. Hay que evitar eso, poner una cota, no entrar al trapo.

¿Cree que puede llegar a ser una enfermedad?

Lo que pasa es que las personas que son infieles de forma recurrente lo que traducen es lo que está debajo, y debajo hay una inmadurez afectiva: un señor de 50 años puede tener una edad afectiva de un adolescente. Esto no tiene una solución fácil, porque a determinadas edades habría que hacer un trasplante de cabeza para solucionar tales problemas